divendres, 30 de gener de 2009

EL RELOJ


Demasiado tiempo sin escribir, lo se. A veces no es por falta de tiempo ni de ganas, es por imposibilidad de plasmar en letras todo lo que me pasa y no me pasa.
Ayer me contaron una historia,para ilustrarme sobre el deseo y la voluntad, un cuento de un reloj y alguien que se "encandila" con él y de la relación que establece esa persona con el objeto deseado y todas las sensaciones, sentimientos y vivencias que ese "enamoramiento" unidireccional causa. Y digo unidireccional pq, se supone, el reloj es un objeto, un algo inanimado...y ahí es donde aparezco yo y me imagino lo que piensa el reloj: Dsd el escaparate lo siente como se fija en él, de como se acelera su tic-tac cuando se acerca la hora en la que ÉL vendrá a admirarlo. Al principio, su admirador lo era casi de soslayo, poco a poco fue dedicándole más atención y tiempo. El reloj se sentía tan contento del tiempo que Él le dedicaba. Lo que aquel hombre no sabía era como el reloj soñaba de día y de noche con verse colgado de su muñeca. Poder rozar su piel, sentir su aroma...disfrutar de cada segundo del día estando con Él. Imaginaba como sería la primera vez que lo tocara, el posarse en su mano. Deseaba poder enseñarle cuan puntual podía llegar a ser, alardear de su mecanismo suizo, seguir cada momento con el silencioso movimiento de agujas...
Y el cuento seguro podría seguir...

1 comentari:

xavier ha dit...

Me gusta que vuelvas a escribir. Porquè parece que si tengas muchas cosas importantes que contar. Tu historia podria seguir como dices. Objeto y sujeto se confunden. EL reloj no resulta ser un simple objeto de decoración ni de deseo, es algo más en la historia. No hay dos relojes iguales porque cada uno de ellos es unico, irrepetible.... Soñar con el reloj és soñar con el tiempo, soñar con ese tic tac pausado, acompasado, mecánico y interior. Un tic tac que suena a corazón partido, a corazón abierto, a corazón sincero... El reloj desea la muñeca, y la muñeca desea su reloj en un juego de simbiosis, de quereres y atracciones... La historia no tiene final porque no hay final..simplemente la relojeria que se situa en el siglo XVI junto al desarrollo de la optica consiguió que el mundo fuese pensado como un perfecto mecanismo de precisión... luego vino el pendulo de Foucault..y más tarde la era digital... Reloj, relojero,muñeca y dueño... nada que la historia no pueda sugerir que existen tantos finales como paseos junto a escaparates para contemplarlos juntos..
un beso